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Nos colamos en el taller de MINIMIL: estilo y sobriedad – Blonde is in the air
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Nos colamos en el taller de MINIMIL: estilo y sobriedad

Contxu Uzkudun y sus hijas, Ana y Beatriz Zuaznabar, me abren las puertas de su ‘laboratorio’

 

Hola blondeners!! Me encanta descubrir marcas de moda que transmitan sensaciones, valores, ideales… Es lo que me sucedió al conocer a la firma vasca, minimil. Pero me acerqué, más aún a esta marca, cuando conocí a sus artífices: Contxu Uzkudun y sus hijas, Ana y Beatriz Zuaznabar. Al entrevistar a Ana y Beatriz  en la sección Bizkaia Chic, de Radio Bilbao, me quedé prendada por su personalidad y su marcado estilo. Tanto que les mostré mi deseo de visitar su taller. Ellas, como buenas vascas, no solo me cogieron el guante, sino que cumplieron con su palabra. Así, hace unas semanas, me colé en su taller, y entendí el por qué esta firma lleva tantos años remando a buen puerto, fiel a sus principios.

 

Su taller, una antigua redería

 

El edificio que alberga el ‘laboratorio’ de confección de minimil ya habla por sí solo. Se encuentra en un sitio muy especial y con mucha historia. Conocido como edificio Bita y proyectado por el arquitecto Fausto Gaiztarro, se concibió como un inmueble industrial que a lo largo del tiempo tuvo varios usos. El último, el de la antigua redería de Pasajes. Un oficio artesanal como el que realizan desde minimil con patrones, telas e hilos…

 

 

Receoción del taller de Minimil con el cuadro e imagen de Balenciaga

La recepción con la imagen de Balenciaga siempre presente y el premio ASPEGi en la categoría de empresaria a Contxu Uzkudun.

 

Cuando entras en el taller de minimil, ubicado en este edificio industrial de arquitectura racionalista, se respira austeridad. Una seña de la marca vasca que se transmite en sus diseños. Y también en su lugar de trabajo donde no hay música ni estridencias. Se disfruta del trabajo sin subir mucho la voz. En este espacio diáfano me encuentro, en el interior, rodeada de prototipos a Ana. Con la amabilidad y la elegancia que le precede, me reconoce que ella fue quien me invitó al taller. Desde pequeña ella tuvo claro que quería ser diseñadora. Ahora su hija pequeña quiere seguir sus pasos, sin el beneplácito aún de su madre.

 

Las prendas de minimil cuentan historias

 

Comienzo a andar por la mesa donde trabajan con los prototipos. Esta es la parte manual y artesanal. Aquí nace todo, donde se lleva todo un proceso de detalles que se completa cuando la dependienta de minimil le da la bolsa a la clienta con la prenda seleccionada. Esa prenda tiene y cuenta su propia historia. Todas las piezas de minimil beben del ADN de la marca: la austeridad, la sobriedad, la intemporalidad… “Pero le damos un nuevo lenguaje con la innovación. Las mangas o el cuello pueden ir de otra manera, pueden encontrar la diferencia en un botón… en, definitiva, en los detalles”, apunta Ana.

 

Taller de Minimil en la zona de prototipos y telas

Prototipos de las próximas colecciones de Minimil.

Taller de Minimil con prototipos de sus próximas colecciones

Primero trabajar el color, volúmenes y prototipos.

 

Aunque siempre vuelven a la esencia, que es vital en el devenir de la marca vasca, tanto Ana como su hermana Beatriz se nutren y se inspiran en sus viajes a ciudades internacionales. “Siempre estamos muy informadas. Es parte del trabajo”. Una de las bazas fundamentales de minimil es la materia prima siempre de calidad. “Buscamos el confort de los tejidos”. Siempre buscan la excelencia y los mejores proveedores (de punto en Barcelona, de seda en la India, de algodón en Turquía o de cachemir en Italia).

 

Ana lleva la gerencia en Minimil nos muestra una de las telas con las que trabajan en el taller

Ana nos muestra una de las telas con la que van a trabajar.

 

El único macho, su perro Grund

 

A los pocos minutos de mi visita llegan Contxu Uzkudun, el alma de Minimil, y su hija Beatriz, que se encarga de la coordinación de tiendas y  la dirección artística de las mismas. Cuentan en la actualidad con 4 establecimientos (en San Sebastián, Bilbao, Valencia y Vitoria) y, por supuesto, la venta online en su página web: minimil. El equipo total son de 20 mujeres entre el taller y los retailers de venta al público. El único macho es su perro Grund, una bola de pelo negro adorable que se pasea por el taller.

 

Al conocer a Contxu Uzkudun entiendo aún más la esencia de minimil. Sobriedad sí, austeridad también, cercanía y mucho trabajo. Son muchos años los que Contxu lleva entre hilos, máquinas de coser, sedas y algodones… Comenzó, con 15 años, a coser en un taller de la escuela de Balenciaga, y ha sabido impulsar una línea propia reconocida por su clientela, alejada de los oropeles de las pasarelas. En sus diseños se aprecia la calidad técnica del maestro de Getaria junto con cierta austeridad estilística que, al fin y al cabo, también bebe de la voluntad inspirada por Balenciaga de conseguir el diseño de prendas intemporales.

Look minimil para una mujer elegante y con estilo. Un black dress que no debe faltar en el armario / foto minimil

La sofisticación y la sobriedad van de la mano / foto minimil

 

Nunca sabes cuál va a ser el próximo hit

 

El timón de este proyecto, iniciado por su madre, lo dirigen ahora sus hijas, Ana y Beatriz, junto a un equipo sólido que no se sale de la línea marcada. Es un privilegio ver a madre e hijas alrededor de una mesa hablando sobre lo que para ellas supone este negocio de la moda. Al preguntarles sobre la Semana de la Moda de Madrid, me comentan que minimil mostró sus trabajos en las primeras pasarelas Cibeles, pero que dejaron de asistir porque no llevaban “los mismos ritmos”. Y aunque llevan años luchando en esta industria textil, aún no saben cuáles son las prendas de una colección que van a triunfar. “Nunca sabes cuál va a ser el próximo hit. Hay veces que una prenda te sorprende y, en cambio, la que pensabas que iba a tener más aceptación, al final resulta que no”, explica Contxu.

 

Contxu Uzkudun y sus hijas, Ana y Beatriz, alrededor de la mesa de trabajo en su taller de Pasajes

Contxu Uzkudun y sus hijas, Ana y Beatriz, alrededor de la mesa de trabajo.

 

En minimil no quieren hacer ropa a cualquier precio. Su trabajo es casi artesanal. Pero aprovechando las nuevas tecnologías para dotarla de innovación. El diseño de la ropa en el taller de Trintxerpe se realiza con tranquilidad y mucho mimo. “Compramos por kilos en bolsas. Imagínate todo el proceso que hay detrás hasta que llega a tienda”. Se encargan de todo, del diseño, la confección, la gestión de las tiendas, la web, la distribución… “Somos una empresa pequeña y muy cuidada. Y nos gusta ese concepto de crecer de forma controlada”.

Ese puede ser uno de los secretos de minimil: mantener su filosofía de negocio desde el principio al fin. Aunque han pasado momentos duros -la entrada en los 90 de las marcas low cost hizo tambalear los precios-, minimil ha encontrado su equilibrio en este mercado tan volátil. “He dedicado mi alma, mi vida. Y creo que mi mérito está en contagiar la ilusión por este trabajo”, confiesa Contxu.

 

El azul marino siempre reina en sus looks / fotos minimil

Feminidad y comodidad / fotos minimil

Confianza en el producto

 

Todas las prendas de minimil guardan su esencia y la innovación está en la manera de confeccionarla. Pero el valor de cada pieza está en los pequeños detalles. Algo que mantienen muy vivo en minimil. Los diseños de minimil visten a una mujer con estilo, independiente, que busca prendas cómodas, de calidad, modernas y actuales. Pero también intemporales, con carácter de permanencia. “Hay clientas que nos comentan que tienen un abrigo minimil desde hace 10 años”. “Es costoso vivir de tus propios diseños y de tus propias tiendas. Pero tenemos un espíritu de confianza en el producto”.

 

Minimil, un cartel, una tela, new basque style

Han creado el New Basque Style.

Detalle de telas, botones y colores en el taller de Minimil

La calidad extrema está en los pequeños detalles.

Una amplia selección de telas en el taller de Minimil

Una amplia selección de telas.

 

Al acabar mi visita en el taller de minimil me quedé con la sensación de haber estado con unas mujeres luchadoras, que no solo saben lo que se hacen, sino que saben hacerlo bien. Es difícil mantener los principios sólidos en un mercado tan voluble como el textil. Pero eso, ser coherente en todo momento, es lo que hecho mantener viva a minimil. Una marca sólida porque detrás tiene un equipo de mujeres sólidas. Y es que tras el glamour de toda firma de moda hay mucho esfuerzo. Y en algunas marcas mucha historia. Ahora cada vez que me ponga una prenda de minimil, además de sentir el confort de sus tejidos, sentiré que me pongo una prenda hecha con mucho trabajo.

 

 

Total look en blanco/ foto minimil

New Basque Style / foto minimil

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